La primera regla de la vida es no dejar sola a mamá.





Una madre es quien más te va a querer… su amor no se podría comparar con nada, puesto que el vínculo que tiene contigo se formó en su vientre, antes incluso de que pudiera verte el rostro. Un amor que aumenta, que se multiplica y que no se agota jamás.
No hay nada más triste en este vida que ver a una mujer que ha luchado por sus hijos llorar a causa de que estos le han dejado sola en su vejez. Una mujer que ha dedicado toda su vida a criar a sus hijos, a que no les falte de nada… y cuando llega la vejez, su momento más vulnerable porque la naturaleza así lo obliga, no tiene a ninguno de sus hijos disponibles para cuidar de ella.

Se sacrificó por ti y es la única en el universo que daría la vida por ti si hiciese falta… ¿y aún tienes la cobardía de tener pensamientos inmaduros de este tipo? ¡Seguro que no!

Cuando tu madre te necesite, en las circunstancias que sean y en el momento que sea, lo mínimo que puedes hacer es estar a su lado. Tiende tu mano hacia ella siempre que lo necesite y en el contexto que sea, porque ella, es la persona más importante en tu corazón o al menos, así debería ser.

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